Bueno, con todo esto de la fiebre mundialista, el corre corre por llegar a tiempo a ver la transmisión del partido, las llegadas tarde al trabajo, las horas extras para reponer lo anterior, el número de divorcios en estas fechas, je, je, bueno, eso es broma (aunque... casos se dan porque en este mundo se ve cada cosa que...)
Me he dado cuenta de que personas que eran rivales acérrimos, por eso de los equipos, en esta temporada se juntan para apoyar a un solo equipo en común, el equipo del país completo. El Mundial, es como los Juegos Olímpicos, más que competencia, es la unión de los pueblos de distintas razas, colores, costumbres, tradiciones, lenguas, etc. en un solo lugar que se comparte, la cancha deportiva.
Y siendo una demostración de las capacidades y habilidades de cada selección, es tonto que pelearse o molestarse con los demás cuando nuestro equipo está teniendo una mala racha. Es comprensible que la multitud llegue a formar verdaderos caos, pero... ¿vale la pena?, ¿ayudamos a clasificar a nuestra selección con actitudes agresivas? Mmm, no lo creo, lo que sí creo, es que dejamos mal parado a nuestro país cuando damos esa imágen negativa.
Hay que apoyar al equipo, sí, pero no armando tumultos ni causando daños, mejor, calmados, con la cabeza fría se piensa y se actúa más adecuadamente; si bien es cierto que tampoco tenemos atole en las venas y que la sangre hierve la mayoría de las veces, hay que contar hasta 10 antes de descalabrar a alguien, la próxima ocasión, podríamos ser nosotros los descalabrados.


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